Magnífico escultor, finalmente Albert se entregó a la palabra. Para que digan que una imagen vale más que mil palabras.
Había un antiguo ggriego que decía que era lo mismo estar vivo que muerto, leyendo estos versos del poema "Cuerpo Alado" de Tótila, traducido del alemán al español por Claudio Naranjo, podemos ver que estar vivo o muerto es un punto de vista..., algo así como la película "Los Otros" de Amenábar. Vibrante.
-¿Levantas, hijo, el vuelo?
-¡Sagradas voces!, creo que sí,
mi alma está en duelo
desde que os perdí.
Era la sombra del vacío
súbitamente todo lo mío.
De par en par abrió el dolor
el cuerpo mismo.
Tornó afuera el interior,
y con la fuerza del sonido
brotaron alas del abismo.
De mí, en vuelo suspendido ,
nacía fiel y reposada
en sí
la trinidad alada,
y con la vista elevada
os ví
volar conmigo a la nada.
y eso es todo lo que sé
porqué de todo me acordé,
altivo padre que señalas
más alto aún que nuestras alas,
amada madre que tan sería
señalas hacia la materia.
Y entendí que era yo
a quien tu mano señalaba
en la visión que así volaba.
Tan cerca estuve de morir
que atravesé mi vida,
de ida y venida,
y pude reconstruir
la constelación humana:
a través del sol, en nuestro padre,
y de la noche, en nuestra madre,
llegar al Yo, que solo emana.
Y más:
I Vida
¿Cómo fue, querida madre, el nacimiento,
al que debo esta sagrada vida?
Perdona a este hijo que te invoca,
pues durante treinta y siete años
luchó por la verdad a solas,
jamás acudió a tí y su pensamiento
te invoca ahora a alzarte de tu tumba
Mientras el dolor lo atenaza como un cinto!
Versos conmovedores, impresionantes, de un hombre in mezzo alla strada della sua
vita; “un hombre en el medio del camino de su vida”, en plena crisis interior, que
vuelve a hablarle y a dirigirle palabras a su madre, a invocarla. Es el primer canto de
“Leben”, el poema “Vida”. Son 120 cantos de un artista extraordinario, poco
conocido en Chile por el tamaño y la grandeza de su obra y de su persona. 120
cantos que tienen que ver con la búsqueda de siempre: el viaje interior que ha
movilizado a arquetipos tan distintos como Odiseo, Gilmagesh, o la protagonista
del Mago de Oz.
Al final del poema, es la madre quien habla y quien le dice al hijo:
“Vive tú ahora lo que yo viví:
sobre mí descendió el cielo,
me curvé hacia él con seno abierto,
mi voluntad se expandió hacia el infinito
y con la fuerza que arrastra las estrellas,
Hijo mío, te di a luz
serás mío nuevamente,
más sin apresurarte, sólo crea!
Tótila Albert.
Fuentes
http://www.concienciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/tresamores.html
http://www.unabellezanueva.org/wp-content/uploads/documentos/entrevista-claudio-naranjo.pdf
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